Luces y sombras en la frontera de lo concreto y abstracto. Ya es fuego que chamusca la carne o viento que la refresca, temblores procedentes de quien sabe qué entrañas se alían en un conjuro que logra detener el tiempo, las palabras, las razones.

            Con las emociones temblando en las rodillas intenta anclar en mundos reales, extiende los brazos en esa frontera pero nada parece responder, la locura dibuja trazos borrosos en su cerebro, mientras su carne agotada se rinde. Quizás la vida sea solo un temblor desconocido meciendo sus cabellos.