27 de Noviembre, 2014, 6:40: GladysGeneral


            Irse a Neptuno fue una gran idea en un momento oportuno. Pia lo sabe y se felicita por no haberle preguntado a la razón. Razón es muy rígida, seguro le habría dicho que era una locura.

             ¿Cómo describir Neptuno? Pia no puede hacerlo, porque para hablar de algo hay que utilizar palabras espejo que reflejen un significado y además, que ese significado traspase las barreras de los primeros balbuceos. Por eso no habla, allí no existen las palabras espejo aunque los objetos que allí rodean la vida humana sean más o menos los mismos que en la tierra, pero cuando intenta reproducirlos no significan lo mismo.

            Al principio se empeñó, puso etiquetas a todo lo que quedaba a su alcance, pero allí la temperatura es bastante loca y poco a poco éstas se fueron cuarteando hasta convertirse en trocitos de papel revoloteando en autopistas de luz roja.

            Pia pensaba que el instinto volvería para salvarla, que esa cosa indefinible que rige nuestras vidas la conduciría a buen término, así abandonó a razón, a inteligencia, a sentido común despreocupándose de su suerte.

            Colores rojos y ocre la saludaban a su paso, conciertos de pájaros se montaban exclusivamente para ella, sonidos monocordes seguían sus pasos hasta que poco a poco se convirtieron en maravillosos acordes que se metieron en su cuerpo y navegaron por sus venas.

            Una noche en Neptuno su cuerpo perdió solidez, empezó a volar envuelta en una tela de flores, en su barriga crecía un fuego y la corriente de sus venas, inflamadas de sonidos sensuales buscaban un espacio más grande donde yacer.

            En la tierra, en una pequeña ciudad ha caído ya la noche y los ojos procedentes de Neptuno se acercan hasta una ventana, se adhieren a los cristales, contemplan a una mujer convulsionando entre sus sábanas, la ven despertarse, la ven ponerse en pie, avanzar hasta la ventana, notan la fuerza de sus manos cuando los atrapa y los encarcela en sus propias cuencas vacías.

            Ha llegado el momento de la capitulación.

 

27 de Noviembre, 2014, 6:07: GladysGeneral


          La mujer de humo se pasea por entre los olores a pan fresco, se detiene un instante para absorberlos y de paso escuchar retazos de conversaciones banales, que, y eso lo descubrió hace muy poco, ya dejaron de importarle. Así que se siente feliz en su nuevo estado.

            Ser humo es increíblemente práctico, se puede colar por todas las rendijas, puede subir hasta donde quiera o arrastrarse por los suelos e incluso colarse por entre las alcantarillas cuando el mundo obscuro la posee.

            Una vez saciado el ansia del olor a pan fresco se aleja de la panadería, va hasta la esquina donde hay un taller de mecánica, se confunde con otros seres de humo pero no entiende su lenguaje, en cambio si disfruta resbalando por mangueras, tubos de escape, motores y salpicaderos.

            En su día común pueden existir infinidad de mundos humo, incluso tiene la sensación que absorbe un poquito de cada uno de ellos, pero luego esa ligera sensación de bienestar desaparece y se convierte en pánico. Bueno algo parecido; a las mujeres de humo la ansiedad las ataca de forma diferente.

            No es momento ahora de pensar en cómo y cuando las mujeres reales son asaltadas, ella ya superó esa etapa, ahora es diferente y las emociones llevan otros nombres sobre las espaldas, a veces, recuerda con nostalgia su estado sólido, retrae a su memoria emociones que alguna vez tuvo sin embargo no deja que la nostalgia reaparezca. Hace tiempo los monstruos reales se convirtieron en estatuas de piedra que ahora adornan plazas y parques.

            Se agita un poco nuestra mujer de humo, como evitando males pasados y asciende sobre los tejados de la ciudad, es ideal contemplar la vida de lejos, quizá suene insensible pero sin duda garantiza el no sufrimiento.

            Aquello de vivir en la memoria de unas manos, aparece y desaparece ante ella cambiando el color de su ser, a veces gris, a veces azul, a veces naranja… sobre todo naranja, cuando se enreda entre las plantas del balcón donde vive aquel señor que ignora su existencia.

 

27 de Noviembre, 2014, 6:00: Gladysminirelatos


 

            Frecuenta todas las almohadas del universo, sube las escaleras descalzo, abre y cierra las puertas lentamente; algunas veces se detiene conteniendo la respiración en la oscuridad. Recobra el aliento, avanza por el pasillo, mira de reojo las viejas y amarillentas postales que ya se han tomado como propio, su espacio en la pared hasta que llega a los dormitorios.

            Contempla los rostros de los durmientes, atento a su respiración, ve como mueven sus párpados y entreabren los labios dibujando las letras de su nombre.          

                 Silencio suspira feliz al comprobar que aún vive entre humanos.

27 de Noviembre, 2014, 5:49: Gladysminirelatos


         Su naturaleza las hace devoradoras de cosas, personas, pensamientos o recuerdos hasta el hartazgo, para luego, a la menor presión, escupirlas de cualquier manera, en cualquier lugar y en el momento menos pensado, sin que se altere su condición primigenia. Eso es buena suerte.

            Sé lo que va a pasar, con fiereza cierro mi mano empapada de las letras de tu nombre bajo la ducha, veo como se desbordan, resbalan por mi cuerpo para finalmente desaparecer por el agujero del desagüe, me he acordado de ti. ¿Por qué será?

27 de Noviembre, 2014, 5:41: Gladysminirelatos


            Pia se fue a vivir a Neptuno. Lo primero que hizo fue pasear dejando la mente en blanco para que las cosas nuevas entraran en su vida con absoluta libertad.

            Nada más al salir una lluvia de meteoros ruidosos empezó a caer sobre ella impidiéndole la respiración, sin embargo resistió - una tormenta de sonidos no la iba a doblegar - poco a poco el ruido monocorde adquirió tonalidades cálidas al ser absorbidas por su piel. Pia notó como navegaban por la sangre de sus venas y supo que era el momento de la capitulación.

            Quizás para eso había viajado a Neptuno. Así es Pia.