La mujer de humo se pasea por entre los olores a pan fresco, se detiene un instante para absorberlos y de paso escuchar retazos de conversaciones banales, que, y eso lo descubrió hace muy poco, ya dejaron de importarle. Así que se siente feliz en su nuevo estado.

            Ser humo es increíblemente práctico, se puede colar por todas las rendijas, puede subir hasta donde quiera o arrastrarse por los suelos e incluso colarse por entre las alcantarillas cuando el mundo obscuro la posee.

            Una vez saciado el ansia del olor a pan fresco se aleja de la panadería, va hasta la esquina donde hay un taller de mecánica, se confunde con otros seres de humo pero no entiende su lenguaje, en cambio si disfruta resbalando por mangueras, tubos de escape, motores y salpicaderos.

            En su día común pueden existir infinidad de mundos humo, incluso tiene la sensación que absorbe un poquito de cada uno de ellos, pero luego esa ligera sensación de bienestar desaparece y se convierte en pánico. Bueno algo parecido; a las mujeres de humo la ansiedad las ataca de forma diferente.

            No es momento ahora de pensar en cómo y cuando las mujeres reales son asaltadas, ella ya superó esa etapa, ahora es diferente y las emociones llevan otros nombres sobre las espaldas, a veces, recuerda con nostalgia su estado sólido, retrae a su memoria emociones que alguna vez tuvo sin embargo no deja que la nostalgia reaparezca. Hace tiempo los monstruos reales se convirtieron en estatuas de piedra que ahora adornan plazas y parques.

            Se agita un poco nuestra mujer de humo, como evitando males pasados y asciende sobre los tejados de la ciudad, es ideal contemplar la vida de lejos, quizá suene insensible pero sin duda garantiza el no sufrimiento.

            Aquello de vivir en la memoria de unas manos, aparece y desaparece ante ella cambiando el color de su ser, a veces gris, a veces azul, a veces naranja… sobre todo naranja, cuando se enreda entre las plantas del balcón donde vive aquel señor que ignora su existencia.