22 de Diciembre, 2014, 8:13: GladysGeneral



           Cuando Leonor vio que las palabras esponja del nombre de su amante no se rebelaron a su naturaleza, sino que, al contrario, crecieron al ser tocadas por la lluvia de ducha desbordando sus manos, recorriendo su cuerpo para luego desaparecer por el agujero del desagüe dejándola más sola que antes, incluso de conocerlo, entendió que debía poner un punto final a todo eso.
            Levantó su rostro para sentir el agua en sus párpados, su nariz, sus labios y sus mejillas, se concentró en el golpe y la sensación que producía en su piel y cómo resbalaba por su cuerpo, mientras la resolución tomaba forma en su cerebro desvelada por una luz de ocaso inteligente.             
           La certeza de saberse hiperrrealista no fue solo un rótulo que se colocó en su cuna cuando nació, ni encerraba un secreto significado cuando empezó a descubrir palabras en la escuela, ni a rozar mundos paralelos diferentes  a los suyos. Era más bien un dolor eterno en la tripa y unas ganas de correr hasta que las partículas de su cuerpo se liberaran de sangre, venas, huesos y músculos.

            Las chicas que integraban las escenas de sus primeros años también fueron letras, aunque en ese momento no lo sabía.  Eran letras formando palabras con vida y luz propia, palabras hiperrealistas que dieron alma a seres con sonrisas que partían de labios entreabiertos, enmarcando dientes blancos en primera instancia, para luego, al menor movimiento describir mordiscos sutiles sobre pieles muy blancas. Los ojos dejaban de ser para convertirse en miradas que sugerían rostros inclinados ligeramente sobre el hombro izquierdo desplegando sentimientos desaforados.
        Leonor empezaba a sentir que le faltaba el aire, mientras la lógica se apoderaba de su pensamiento, si las palabras hiperrealistas mutaban de seres humanos para multiplicarse en gestos, miradas, pasiones o sentimientos, provenientes de otras personas no podría ser muy probable que también su cuerpo mutara en gestos, miradas, pasiones o sentimientos que asaltaran a esas personas cuando se estuvieran dando una ducha. ¿No podrían también las letras de su nombre ser palabras esponja para resbalar por el cuerpo de él?

 


22 de Diciembre, 2014, 7:47: GladysGeneral


        Los hiperrealistas flotan por el mundo con dolor de ojos, esto los hace parpadear continuamente y los que no lo son, creen que son tímidos, o que viven asustados, eso, cuando se dignan mirarlos, porque en general, a menos que se tenga cierta habilidad para la observación, ellos logran pasar desapercibidos en el día a día, sin embargo, estallan continuamente por las aceras de las ciudades al menor soplo de fantasía.
        Leonor era una desertora del grupo, no porque los odiara, o no estuviera de acuerdo con ellos, la verdad es que nunca llegó a plantearse la cuestión a nivel general, pues existían en ella ciertos fenómenos que requerían toda su atención. Al principio era más bien un sentimiento de disgusto o incomodidad cuando se hallaba en determinados grupos sociales, aunque éstos fueran muy afines. Sentimiento que un día cualquiera se convirtió en una autopista circunvalar en la que se veía obligada a avanzar a una velocidad sobre la que ella no tenía ningún control y que sin embargo lograba alborotar sus moléculas produciéndole una especie de placer indefinible.
         Era peligroso avanzar por ahí, siempre aparecían otras especies fugaces cubiertas  con una red de piel que semejaba mucho a esas pieles irresistibles a una caricia, o ojos taladro que atravesaban su coraza causándole un dolor agónico. Imágenes que se quedaban con ella como postales evadidas de un arcano olvidado en algún lugar imaginario y sin dirección remitente.
         Imágenes de mujeres harén esperando una sonrisa, ojos entornados siempre a la espera de una palabra o de una señal de autorización, jóvenes de piel caramelo rozando cuerpos sedientos, infancias descubriendo placeres, placeres descubriendo cuerpos hiperrealistas que generalmente emanaban de su propio cuerpo, como si quisieran dejar de ser sus pensamientos para adquirir vida propia e independiente de su cerebro, pero sin decidirse a abandonarla completamente.
        A veces Leonor piensa que debería volver con ellos, quizás se deba al instinto de supervivencia, pero se niega a hacerlo o quizás sea porque en el fondo sabe que podría resultar muy peligroso vivir un día a día tan hiperrealista como ella misma, o tal vez porque en el fondo de su ser admite la posibilidad de un mundo en el que puedan convivir armónicamente todos los hiper, los neo, los casi, los post y los surrealistas… sin embargo sabe muy bien que para que ello suceda, antes hay que librar mil batallas, hay que vencer muchos monstruos y que en ello puede empeñar la vida entera. Para llegar a Itaca no hay que llevar equipaje.
22 de Diciembre, 2014, 7:38: Gladysminirelatos


            La abuela lloraba siempre al picar la cebolla. Inquieta me preguntaba   ¿Qué asunto triste traía lágrimas a sus ojos?

           De la imagen de su espalda encorvada y su cabeza blanca empezaron a nacer palabras que hice mías. Palabras que hablaban de mundos fuera de la cocina, que sentían hambre, palabras hervidas o engullidas sorbo a sorbo, en los millones de viajes que realicé en torno a sus platos, en la mesa puesta y el primer mordisco al pan caliente.

          Palabras que brotaban de las arrugas de su rostro a la tibia luz de la cocina, y mientras bebíamos café, los motivos de su llanto se evaporaban.

22 de Diciembre, 2014, 7:31: GladysAlaprima


         Lo hizo todo para ganar el cielo de las piedras. Sí, ellas también lo tienen y muy grande, además sus leyes no son tan complicadas a la hora de las sumas y restas.

        Un día escuchó una conversación entre un par de humanos y pensó que tal vez si los imitara, sus opciones aumentarían. El cielo de ellos parecía un lugar ideal.

        Pasó una eternidad en el zapato de un hombre, convencida de que ese era su cielo, un cielo sin sol, ni luna, ni canto de pájaros, ni árboles parlanchines, ni el oxigeno vital para las piedras. Pero, cielo al fin y al cabo.


22 de Diciembre, 2014, 7:17: Gladysminirelatos


          El golpe seco de la puerta al cerrarse despertó más emociones de las usuales y más contradictorias de lo que podía imaginar; una: la rabia producida por una frase malintencionada de su pareja, la otra: la alegría de echar el cierre a una relación, que por más empeño que le ponía, no iba a ninguna parte.

         Y sin embargo algo dulce revoloteaba en su tripa, mezclándose con la tristeza y el enfado. Las dos caras del amor hablaban lenguajes opuestos, una movía sus pies al regreso, la otra la instaba a alejarse de allí. 

        En medio de la indecisión, ganó la certeza de su recién recuperada libertad, aunque dormir sola... 

22 de Diciembre, 2014, 7:13: GladysAlaprima


             Estas seis letras dejaban mi mundo en negro, una especie de limbo donde lo que había hecho mío se me rebelaba plagado de aristas filosas, como que los padres son papá Noel, los cuentos de Hadas están en la sección de terror, las pelotas de letras se destrozan contra los muros de silencio. Ah, y que los besos se congelan antes de despegarse los labios.

           Sin embargo, no renuncio a la magia, engaño la realidad cada cierto tiempo, no para encontrar el tesoro al final del arco iris, sino por el placer de caminar esos mundos que terminan con esas seis letras.


19 de Diciembre, 2014, 4:26: GladysGeneral