20 de Enero, 2015, 15:24: GladysGeneral


            Nacieron en un mundo de mierda colgando de un trozo de madera carcomida por   alimañas. El tiempo ha pasado y lejos quedó el estado larval, pero en un momento dado,  sus alas se partieron y los obligaron a vivir en ese reducido espacio recorriendo los altibajos de esa madera, desplazándose por sus pequeñas colinas. Desde allí empezaron a curiosear el mundo exterior.

             Ellos veían cosas que no tenían nombre pero que los otros llamaban cielos azules, montañas, ríos, agua, sonidos, nubes, árboles, formando un gran escenario que siempre cambiaba ante sus ojos asustados.

            A veces se sienten raros, sobre todo cuando contemplan a sus crías y ven sus apéndices alados, que justo al año desaparecen o se quiebran como cristales. No saben por qué nacen así y para qué podrían servir aquellas alas, pero una especie de sabor amargo les ataca en esas ocasiones y se imaginan que tal vez con aquellos apéndices podrían abandonar aquel mundo de mierda atado a ese trozo de madera que se está convirtiendo en fósil.

            Como en todas las sociedades, siempre hay uno que discrepa, hay uno que interroga y se atreve a dar pasos un poco más adelante que sus colegas, aún sabiendo que no es normal esa actitud y que si se va, si los abandona tal vez desaparezcan, pero esas montañas, ese cielo, esos árboles le producen temblores que podrían desaparecer si da el paso definitivo.

            Cuando le llegan los temblores tiene que disimular para que los demás no se den cuenta, pero es un esfuerzo inútil, ya otros saben que algo se ha roto en la unidad social que eran, por eso lo vigilan atentos a sus cambios, a sus procesos, a sus movimientos. Él lo sabe y espera, espera sin saber que lo hace, solo confía en que alguna vez, en algún instante, cuando se esté deslizando por la superficie del fósil sucederá, algo del exterior le enviará una señal y será el momento de la ruptura. Sí, ese momento llegará.

20 de Enero, 2015, 15:19: GladysGeneral


           Desarrugó el papelito que tenía estrujado en la palma de su mano, con sus dedos lo estiró suavemente sobre la mesa de aquel bar y volvió a leer el mensaje. Una sonrisa iluminó su rostro tallado por la tristeza.
             Pensó en su niñez, evocó los años ausentes de vergüenzas y conocimientos. Recordó su ingenuidad - volvió a sonreír - en esa época creía hasta en los cuentos de hadas y muy seguramente, que si a sus ocho años hubiese leído ese papel arrugado que tenía sobre la mesa, estaría saltando como una loca con los brazos en alto y gritando a todo el mundo su alegría.
 
            Pero ya no tenía ocho años y las líneas de la tristeza en su rostro no se borran de buenas a primeras por efecto de un corto mensaje escrito en un papel arrugado. Volvió a leer.
 
            ¿Y si fuera verdad? No lo del príncipe ni las perdices, ni madrastras, sino el amor, si pudiera hacer desaparecer esos días de dudas, si tuviera unas tijeras mágicas recortaría esas escenas en que su indiferencia ensombrecía la cara de su amante y dejaría únicamente la de las risas, la de las miradas, las del roce de unas manos inquietas.
            O si hubiese hablado acerca de sus miedos, sus inseguridades, si en vez de posponer hubiera actuado antes del final.
            Volvió sobre el papel - volvió la sonrisa -
 
            Bebió el último sorbo de cerveza y se marchó dejando el papel nadando en un mar de espuma.

 

20 de Enero, 2015, 15:11: Gladysminirelatos


               Se que andas por ahí, que escalas por los vapores de la ciudad, que viajas en el asiento de atrás de los autobuses, que miras por el retrovisor de tu coche, que llenas los segundos de tus días con las cosas de todo el mundo impregnadas de mi.

             Al llegar la noche, sentado en tu balcón contando estrellas o murmullos de ciudad sientes que te roban besos, que te susurran palabras y te hacen preguntas que podrían ayudar a entender que es lo que está sucediendo.

             No pasa nada y pasa todo en este hiperrealismo que no deja respirar, en días empapados de diluvios eternos, que van corroyendo los talones, encadenando tobillos enfilados hacía la noche definitiva, donde se diluyen los mundos.

20 de Enero, 2015, 14:58: Gladysminirelatos


               Dicen que suele sobre volar los tejados de la ciudad, que se asoma a las ventanas de las casas para robar imágenes de familias, que salta de balcón en balcón con las risas de los niños escondidas entre sus párpados, para irse a su casa, encender el fuego, moler las semillas y mezclarlas con harina.

            No sé si existe o no, tampoco de donde surgió la leyenda, menos aún quien  trae cada diciembre el fruto de su trabajo, lo único cierto es que siempre tengo la misma sensación: espero con ansía y luego tardo una eternidad para dar el primer mordisco.

            Odio romper la armonía de tu cuerpo en forma de corazón.

20 de Enero, 2015, 14:52: GladysAlaprima


                   Tiene en su concha todos los miedos bien anudados formando una espiral, adornada con unas estrías, son los momentos felices que ha vivido. Miedos y momentos felices forman la esencia de su ser. Los lleva a cuestas por esos mundos de dios que recorre día a día.

            A veces sus contracciones le llevan por caminos de amargura, de los que sale muy lentamente gracias al impulso que le da el aroma a café que le acompaña siempre como una dulce y cálida aureola. Es así desde que nació en la cocina de la abuela. Y ese olor es su personal talismán.


20 de Enero, 2015, 14:47: GladysAlaprima


              Caes muy despacio, abandonas tu mundo para venir a enredarte entre mis cabellos, besas mis pestañas, juegas sobre mis labios.

            Te dejo hacer, contemplo tu libertad de movimientos, tiemblo al más mínimo contacto mientras tras los cristales la vida continua con sus afanes, la luna cumple su trayecto como cada noche, como siempre ha sido, sola sobre las montañas hasta que una cortina de escarcha la envuelve con su frio aliento.

            Hasta el fin de su naturaleza.

            Ahora es agua fría en mis recuerdos.

20 de Enero, 2015, 14:35: Gladysminirelatos



            Su sueño se ha cumplido y está feliz con su bebé en brazos, lo cuida, se inventa canciones sólo para ellos dos.  Le regala caricias exclusivas, aunque su esposo a veces se siente celoso, en general es feliz. Él también deseó ese bebé.

              Los contemplo desde mi cómoda posición de muerta invisible, la veo abrir la compuerta del balcón cuando los rayos del sol se deciden a calentar las miserias humanas, veo su silueta desnuda llevando a su bebé en los brazos, apretado contra su pecho, veo como lo acaricia, lo besa y lo deposita sobre el suelo para que el sol caliente su cuerpo. Es tierna esa imagen de una mujer dejando en libertad a su hijo para que su recién estrenada piel reciba el beso del sol.

               Ella lo vigila durante un tiempo y luego lo toma nuevamente en sus brazos.

        Es un bebé diminuto y tiene las extremidades pegadas a su cuerpo. Parece un patito desplumado salido del cascarón antes de tiempo.

            A veces la naturaleza no cumple sus ciclos vitales, quizás algún día sus extremidades se separen del cuerpo. Eso pienso desde mi intuición post morten.


20 de Enero, 2015, 14:29: Gladysminirelatos


           Ella y su coche parecen uno solo. Todos los días recorre su trayecto sin tomar el volante en sus manos. Ambos se mueven por la ciudad con gran agilidad sorteando el tráfico, no importa la hora que sea, las columnas o los transeúntes. Desconoce esa habilidad para sortear obstáculos, sin embargo, no cree que tenga nada especial a pesar del asombro de sus amistades.

            Un día decide hacerles caso, se mira las manos y decide tomar el volante. 

           Pierde el control. Su ruta diaria quedó sembrada de accidentes.