Al llegar a la esquina casi se estrella consigo misma. Un "Ups" escapó involuntario de su garganta. Su cabello suelto desprendió un aroma a tardes de sol y pétalos al viento. Instintivamente las palmas de sus manos intentaron protegerla del inminente colapso, como si con ese gesto pudiera impedir lo inevitable.

Luego se excusó usando otro idioma, arrepintiéndose en ese mismo instante por usar un lenguaje ajeno a sus orígenes. Se dio la espalda y caminó en contra vía rumiando la rabia por dejar salir esas actitudes que parecían haberse adherido a su vida de manera abusiva, insolente y sin previo aviso.

Ese "Ups" era robado del mundo del cómic, había saltado de las historietas y se le había pegado al cerebro, igual que la palabra extranjera para disculpar su atolondramiento. ¿o su miedo?

Es que cuando una se encuentra consigo misma, no sabe qué hacer, más que esquivarse.