Resultado de imagen de buses nocturnos

La última vez que me vi, estaba sentada en el asiento de un gran autobús, de esos más o menos lujosos que las compañías destinan a viajes largos. Elegí uno en la mitad del vehículo junto a la ventana.

La estación estaba a oscuras, el bus iluminado tenuemente - si alguien me mirara desde fuera pensaría que estaba contemplando un cuadro hiperrealista de árida soledad -.

La imagen llenaría su espíritu de cierta certeza, pero también le angustiaría pensar que en cualquier momento la luz se haría más intensa, el ruido del motor profanaría el silencio de la noche y yo, me marcharía en dirección desconocida y definitiva, precisamente en este tibio mes de mayo.