A sus pies iban cayendo las piezas del puzzle, lentas, como perezosos copos de nieve retardando su llegada al suelo, a pisar tierra firme.

Le parecía que a las piezas de ese puzzle, tampoco les gustaba mucho la idea de materializarse. Sin duda, era más cómodo no ser nada, no llegar a nada, aunque eso significara derretirse y desaparecer sin dejar huella.