Resultado de imagen de lejos de mi

            Esta mañana estaba aún bajo la tibieza de mis sábanas cuando sentí una mano fresca posándose en mi costado. No, no me desagradó, al contrario, agradecí ese frescor.

            Para hacérselo saber, mi mano izquierda se posó sobre la suya y la apreté con firmeza.

            Luego, me di cuenta de que mi mano física no se había movido ni un milímetro. Fue mi mano imaginaria la que agradeció, la que tuvo ese gesto amoroso.

            La gratitud está en mi. Funciona independiente de mi razón. No me había dado cuenta de ello. Si me había pasado inadvertido, igual te pasará a ti, estando tan lejos de mi.