Resultado de imagen de mundos grandes gente pequeña

            Lo supe cuando tropecé con los escalones de mi portal. El orificio de la cerradura ayudó a cimentar esa sensación. Tu mensaje en mi móvil me dio la certeza.

            Sin darme cuenta, el mundo y todo su contenido habían crecido de forma desmesurada.

            Una madalena en el desayuno me sació al primer mordisco. La ducha fue el diluvio universal.

            Tenía que parar un momento para reflexionar acerca de mi nueva situación en el mundo y decidir la actitud a seguir dado mi nuevo estado. No, mis dimensiones y facultades mentales seguían siendo las de siempre, sólo el exterior se había agigantado.

            No había manera de volver el tiempo atrás para determinar en qué punto de mi vida se produjo el cambio. En realidad ya lo sabía, fue cuando me abandonaste.

            Ahí estaba yo, desnudo, indefenso en medio de la calle y bajo la lluvia. Pero las piernas no me temblaban, las plantas de mis pies no resbalaban. Por extraño que pareciera, mi reducido tamaño lograba mantenerse fuerte.

            Una reconfortante resignación  se apoderó de mí. Bajé los brazos, me rendí. Luchar contra gigantescos molinos era cansado e inútil. Me lo enseñó el gran escudero.