19 de Marzo, 2016, 9:06: GladysUn libro para ti




















Gracias a todos los lectores amigos, conocidos y anónimos que de muchas maneras me han hecho llegar sus opiniones, sentimientos o anotaciones después de leer Mujer de agua. Aquí las tengo, en mi memoria, dentro de mi corazón y viven conmigo. Sí. saltan cada vez que escribo o cuando me pierdo en divagaciones,  pero eso me encanta.

Para quienes me han preguntado donde conseguir el libro, les dejo el enlace
//www.chiadoeditorial.es/libreria/mujer-de-agua

Por ahora únicamente se puede adquirir on line.

Gracias de nuevo.
 


19 de Marzo, 2016, 9:02: GladysGeneral


El estaba convencido de que lo estaba haciendo bien. Cuando empezó, se alegró de tener la experiencia adecuada para emprender ese viaje.

Otro factor a su favor era el placer. Siempre había sabido que si se está a gusto con algo, hay más probabilidades de que todo tenga un final feliz.

¿The end?

¿Por qué no había pensado en eso? ¿cómo se le había pasado ese simple pero vital detalle?

Resulta que ese detalle estaba detrás de su sonrisa, en los silencios breves de sus conversaciones, en el trayecto de sus dedos recorriendo sus venas.

Y no podía dormir.

Y no podía comer

Y tenía ganas de vomitar.

Una mañana pensó en buscar una solución, se estrujaba el cerebro buscando una salida. Tenía que construir una ruta para un buen regreso después del final.

Sí. Un seguro positivo, placentero y definitivo final.

Inventó palabras, situaciones, paisajes, tonos de voz, canciones, comidas, atmósferas y las fue coleccionando; las guardó en los bolsillos y emprendió el camino con la cabeza en alto, los hombros echados hacía atrás y la barbilla firme.

Al cabo de una hora el cansancio doblegó su cabeza, hundió sus hombros y su barbilla empezó a temblar. Para aligerar la carga con su dedo índice agujereó los bolsillos y dejó que su colección de talismanes fuera cayendo lentamente hundiéndose en el polvo de su existencia.

19 de Marzo, 2016, 8:48: Gladysminirelatos


Vació los bolsillos, los armarios, las cajas e incluso puso los libros de cabeza para vaciar todo su pasado.

Llenó bolsas con la basura de su pasado, las cerró con cinta adhesiva y salió a la calle. Directo al contenedor.

Ya estaba ahí, de pie, colocando su vida empacada esperando a que llegara el camión destructor.

Una sensación de alivio invadió su ser, un viento fresco recurrió el interior de su cuerpo, una última mirada al pasado, una pequeña lágrima que no se atrevió a brotar y un suspiro, despidieron años de experiencias en los que hubo de todo lo que un ser viviente es capaz de sentir al recorrer el plano de su vida.

Ahora, ante una cerveza fría, en una tarde apacible, cuando el sol se está poniendo y mientras contempla unos labios que le sonríen esperando una respuesta al háblame de ti.

Bebe un gran sorbo de cerveza y llama urgentemente a la imaginación, era el único recurso que le quedaba para empezar una nueva vida.


19 de Marzo, 2016, 8:42: Gladysminirelatos


Sus dedos se movían dentro del bolsillo. Solo se permitía especular sobre su contenido a través del tacto; hilos, pelusilla, una bolita de papel - quizás el envoltorio de algún chicle - un trozo de algún billete de viaje a quien sabe donde.

Su atención se centraba en dos focos: la calle, no mejor dicho el acto de atravesar la calle en el momento en que el semáforo se lo autorizara y el otro, un algo que tenía en su bolsillo, pero que se negaba a identificarse.

Eso le intrigaba, últimamente su vida parecía haber tomado un rumbo bastante definido. En el mapa de su destino había estaciones muy claras y sin embargo, entre parada y parada existía una nada que era preciso atravesar. No sabía cómo, ni si sus zapatos aguantarían, o si su piel o su cerebro. Aunque fueran nadas, producían miedo en su corazón.

Eso lo sabían muy bien sus dedos dentro del bolsillo, pero ellos no sabían leer el Braille de la nada que lo habitaba y el semáforo parecía congelado.

19 de Marzo, 2016, 8:29: LadypapaHablando de...


Insisten los profesores de artes en que todo nace de la mancha, del caos y el sinsentido, dicen que es el punto de partida para llegar a alguna parte. Ese principio brinda a los alumnos un pretexto para enfrentarse a la inquietante página o lienzo en blanco, esa nada imponente que es capaz de anular la inteligencia - el miedo es un arma letal - así, cuando el artista ensucia el lienzo o la página, se ve ante la inminencia de observar. Éste se toma su tiempo, mira esa mancha sobre la superficie limpia y las preguntas empiezan a abrirse paso en su mente, ya sea en forma de sombras caprichosas que, vistas con los ojos entornados adquieren rostros interesantes, o texturas plenas de sutilezas, es ahí donde empieza la obra. El resto es trabajo, dedicación, tiempo y paciencia. 

Esto es lo maravilloso del arte, te obliga a observar, a darte tu tiempo, te pone frente a frente con los miedos, las angustias, lo aprendido y la necesidad de re-aprender. 

La observación conduce a la humanidad a reflexionar sobre su pasado, su condición actual, y sus posibilidades de futuro; impulsa a los seres humanos a sobrepasar metas sopesando en una balanza imaginaria el mundo concreto y el abstracto que todo ser humano lleva dentro de sí. A partir de ahí, está en nuestras manos crear lo que seremos capaces de hacer con ese tiempo que llamamos vida. 

Sin embargo, la sociedad, con sus afanes diarios ha llenado los cerebros de tal barullo de cosas reemplazando lo abstracto, limitando nuestra vida a la cantidad de objetos que poseemos, hemos desarrollado bestialmente el sentido del tacto hasta el punto de que consideramos que solo lo que podemos abarcar con nuestras manos existe, lo demás son ilusiones, migajas que hay que esconder debajo del mantel. 

Lo peor de todo es que en el fondo nos damos cuenta que no somos felices, elegimos mal a nuestros gobernantes, firmamos contratos vejatorios, miramos para otro lado en casos de violencia, nos refugiamos en nuestros pequeños mundos para no ver lo que sucede a escasos centímetros de nosotros, tenemos miedo de involucrarnos, de comprometernos. Nos enseñaron a vivir con los ojos cerrados fingiendo que los tenemos abiertos, y no tenemos conciencia de que el OTRO existe a nuestro lado y que ese otro también tiene sentimientos, derechos y libertades que chocan una y otra vez con las nuestras. 

Esta es la paradoja de nuestro tiempo, por un lado se valora la observación, el análisis, el pensamiento, la libertad, pero por otro lado el afán de poseer crece hasta el punto de anularnos, el resultado: una sociedad insatisfecha, amargada, resentida mordiéndose la cola eternamente incapaz de romper el círculo vicioso que la está conduciendo  a la aniquilación. La humanidad en estos momentos se halla frente a la gran mancha, lo que salga de ahí depende de ella. ¡Nada más!