Resultado de imagen de monedas de plastico para juegos

Le gustaba encontrarse cosas por ahí, imaginaba que alguien la había dejado para que su mano la recogiera, la adoptara y le diera un hogar, o al menos un cálido sentido de pertenencia.

Por algún motivo sin mayores explicaciones alimentó su propia caja de Pandora, allí convivían en silenciosa armonía, trozos de caracolas, hilos de colores, piedras con formas caprichosas. Lo malo de esta historia, es que viajaba mucho y tenía que deshacerse de sus cajas de Pandora en sucios contenedores de basura.

Una vez en su nuevo destino vital empezaba a llenar otra y luego otra hasta que se cansó. Era muy triste recoger cosas para abandonarlas al cabo de un tiempo. Ya no quería hacerlo más por eso desviaba la mirada de cuanto objeto brillaba a sus pies.

Así, pasó por encima de telas de colores desteñidos, de juguetes rotos, de gorras llenas de extraños pensamientos dejados al azar sobre la arena de playa.

Aquella tarde no supo por qué recogió la moneda de plástico dorado. La miró y se dio cuenta de que estaba sucia, sin embargo la guardo reprimiendo el asco.

Pertenecía a algún juego infantil, qué, ¿por qué no? algún día volvería a jugar.