17 de Junio, 2016, 6:56: GladysGeneral


A él le gustaban las flores, lo enloquecían, lo transportaban a paraísos donde el placer era el rey y nada malo podía sucederle en esa Itaca que su cerebro creó entre los pétalos de ellas.

Todos los días planeaba su ruta, consultaba su agenda particular, organizaba excursiones para ir a buscar las más bellas, más exóticas o raras para tomarlas y dormirse a su  lado.

Otras veces, las menos para pesar suyo, sucedía que eran ellas quienes lo seducían desde sus jarrones propios. Y ese instante era la guinda de sus placeres.

Si alguien le preguntaba por qué le gustaba vivir rodeado de flores, él respondía que ello obedecía a una falta de belleza en los inicios de su vida - ya larga -.

En el fondo, su Itaca se hundía y él lo sabía, pues estaba llena de recovecos oscuros, que, cuando se sentía con valor inspeccionaba minuciosamente.

En uno de ellos encontró una flor de loto, en el segundo una orquídea, en el tercero un anturio, en el cuarto una flor de mundo, luego margaritas, azaleas, girasoles, pensamientos e incluso dientes de león, tan frágiles y abundantes para contrarrestar.

No había nada más, sólo flores y no sabía qué hacer con ellas, pues no era capaz de escoger. En un desesperado intentó las cortó, formó un ramillete y volvió a su casa.

Buscó entre sus armarios inútilmente. No tenía un cuenco donde ponerlas.


17 de Junio, 2016, 6:50: ladypapaHablando de...


Si metemos nuestras normales narices en la enmarañada trama del poder no cabe duda de que saldremos escaldados, atónitos y tremendamente frustrados ante la solidez de esa tela de araña - ahora llamada carrusel - que ha logrado construir generaciones de individuos títere de los que se vale para disfrutar de sus feudos como reyezuelos de caricatura.

Hombres y mujeres sin conciencia y sin valores que no dudan en clavar su aguijón cuando ven amenazados sus territorios de poder, así, la sociedad está contemplando un reality show de acusaciones mutuas con un 100 por ciento de audiencia a la expectativa de saber no ya quien está metido en el ajo, sino por la curiosidad y la débil esperanza de que haya alguien honrado, al menos uno, que nos devuelva la confianza en la humanidad y en nuestro sistema político.

Al negocio de la salud, de las basuras, del reciclaje, la minería, las obras civiles, los tejemanejes para consecución de votos, contratos, prebendas, pensiones, casas, carreteras, se le suman los deportes, licenciaturas, jueces y abogados y en este galimatías no se encuentra fácilmente a nadie que no haya sido tocado y tentado por el olor del dinero.

En los últimos capítulos de este show mediático hemos podido contemplar una nube de dedos acusadores, que han pululado como moscas revoloteando en las inmediaciones de la fiscalía general de la nación, gritando nombres a diestra y siniestra con el vano intento de exculparse mientras citan nombres, circunstancias, fechas, cantidades astronómicas de dinero, exhibiendo pruebas implicando en una eterna letanía a todo aquel que está al alcance de su dedo acusador.

la avalancha de información parece desbordar las instalaciones de la fiscalía y los investigadores se han puesto a la tarea de armar ese puzzle de nombres y cargos públicos que implican no solo a una persona sino a todo su entorno, desde familiares hasta colegas de despacho en una tarea digna de súper héroes, mientras los ciudadanos vemos menoscabados no solo nuestros recursos sino nuestra inteligencia. Nadie puede sentirse indiferente ante lo que está sucediendo, es vergonzoso e indignante contemplar ese carrusel de acusaciones que semeja los circos romanos en pleno siglo XXI.

Nuestra decadencia es ya irremediable, esta sociedad traga entero todo lo que le pongan en pantalla, como si no tuviésemos bastante con el fútbol, las reinas de belleza, la lucha libre, los macabros capítulos de mil maneras de morir, la elección del papa, los entierros de presidentes, tenemos que ver en nuestros ratos de ocio las acusaciones verduleras de todos los implicados en este carrusel del yo acuso, tu acusas, nosotros acusamos y vosotros la guindáis.

Dicen que no hay mal que dure cien años, pero me temo que, si esto llegara a suceder, no habrá ya cuerpo que resista tal locura, a menos que triunfe la inteligencia.

17 de Junio, 2016, 6:43: Gladysminirelatos

Casi nunca lo ve venir, acaso podríamos atrevernos a decir que lo presiente.

A veces, ni siquiera lo imagina.

Se toma su tiempo para intentar hacer un esbozo mental del aspecto que podría tener, pero el dibujo es sólo una raya en medio de una hoja en blanco o una mancha sobre papel sepia.

Garabatos infantiles, manos de niño inexperto, garabatos de humano ignorante o garabatos de anciano resignado a su suerte ciega.

Una vez - la única - lo vio en la calle, se le acercó y se quedó por muchos años a su lado. Las demás ocasiones fueron espejismos, un modelo blanco, demasiado refinado para sus toscas manos, otra vez, un corpulento árbol, al que nunca pudo dar la vuelta para descubrir su otro lado.

Garabatos y espejismos, hombres de espaldas, ciegos o etéreos.

Alguna vez caminó muy cerca del precipicio, alguna vez vislumbró lo que podría llegar a ser, sin embargo, sólo fue otro garabato dibujado en el vaho de su ventana.

17 de Junio, 2016, 6:36: Gladysminirelatos


Ella miró la taza de chocolate que la camarera había puesto ante sí. El chocolate parecía frio, duro, distante como una roca.

Sobre su cabeza apareció un letrero escrito con letras negras sobre fondo blanco, como en los prehistóricos cómics:

"La cuchara romperá la superficie"

Ella la tomó, removió un poco la bebida y creyendo que estaba a punto se la llevó a los labios. Por supuesto. se quemó. El dolor salió disparado desde su lengua y atravesó en línea recta el corazón. Otro letrero sobre su cabeza:

"Parecía frio"

Ella miró de nuevo la taza, removió el chocolate otra vez, pero ya sabiendo que debía ser prudente para no hacerse daño.

Para entretenerse construyó un barco de papel con la servilleta, lo colocó al borde de la mesa. ¿Y si navegara? ¿Si de repente zarpase?

Esperó, esperó, esperó.

Cuando creyó que la bebida estaba lista para entrar a su boca, supo que un buen chocolate no se toma con cuchara, sino que se bebe a bocanadas. Otro letrero apareció:

"Los máximos placeres se beben"

El chocolate llenó su boca, invadió sus encías colándose por entre los túneles de sus dientes, resbalando debajo de su lengua en un tsunami de placer que se desbocaba por su garganta hasta caer estrepitosamente en su estómago. Otro letrero

"Así es el placer"

Fue lo que leyeron los demás clientes que se encontraban en la terraza sobre la imagen de una mujer que iba a bordo de un barco de papel.