Resultado de imagen de colillas en la calle

            La ciudad también se había rendido, las ventanas cerradas con sus párpados de madera apretados y los portales sellados por la nieve.

            Y sin embargo el vaho tibio de su aliento se eleva por los aires. A pesar de ello, o quizás por ello, ese días las cosas y las personas habían crecido hasta alcanzar unas dimensiones descomunales.

            Las rejas de las alcantarilla parecían vallas de inmigración, los cigarrillos se deshacían entre el indice y el corazón, las tapas de las botellas de cerveza, eran ahora naves espaciales posadas sobre le frio y húmedo asfalto.

            La fantasía de la guerra de los mundos se había hecho realidad instalándose en la calle, frente a su casa, en ese momento que nadie se atrevería a afirmar si era día o noche.

            Se moría por un cigarrillo, extrañaba ese fuego quemándole la lengua, pero ya no quedaba ni uno, ni siquiera una colilla a medio terminar.

            Podría pensar en otra cosa, ese siempre había sido un buen truco para despertar.

            No, no valía la pena, eso era lo que había hecho toda la vida para no sufrir.