Resultado de imagen de experiencia laboral

            En algunos países la experiencia es válida como parte importante del Curriculum, si has cuidado durante años a un familiar enfermo o con alguna minusvalía, esos años de dedicación y esmero te valen para optar a un puesto en sanidad, si has colaborado en una biblioteca escolar de forma gratuita, te vale para acceder a auxiliar de biblioteca, si has cuidado de hijos y nietos, también podrías optar a un trabajo remunerado en algún jardín de infancia.

            Pero de eso tan bueno no dan tanto en la mayoría de países. En el mundo laboral de hoy, con las aguas turbulentas del liberalismo arrasando con todo, ya no vale ni tener experiencia, ni no tenerla, a unos los rechazan por mayores y a otros por muy jóvenes y lo más irónico, es que cuando la gente se moviliza para exigir nuevas políticas o cambios reales, los gobiernos se enredan en estrategias para evadir el problema, dictan leyes, artículos, redactan memorandos, enumeran requisitos e imprimen tal cantidad de formularios para poder acceder a esos "puestos de trabajo", que cualquiera se desanima.

            A la gente solo le queda ir por libre, es decir trabajar por su cuenta, al principio se preocupa por averiguar las políticas referentes al trabajo autónomo, hay que pedir citas, hablar con uno y otro funcionario, rellenar documentos, presentar memorias, planes y proyectos cuyo destino es el fondo del cajón de los escritorios administrativos. Así que hartos de todo, se instalan en la ilegalidad. Hay que comer, ¿no?

            Otra puerta que se cierra, o que nos cierran en las narices. A los pobres mortales nos tienen agarrados por el cuello de manera que no nos podemos mover, sin embargo nos entretienen con millones de cursos intensivos de idiomas, de word, manejo de internet, redes sociales, macramé, pastelería, cocina internacional, masajes, peluquería, nos venden la idea de que entre más títulos tengamos, más opciones de trabajo nos llegaran, pero la verdad es bien distinta, pasan los días, los meses, los años y como en "El coronel no tiene quien le escriba",  nosotros no tenemos quien nos contrate y la vida se nos va.

            No tengo muy claro qué es lo que quieren de nosotros, para qué les servimos, qué desean que hagamos y lo qué es peor, por qué nos vigilan. ¿De qué tienen miedo? Les es más rentable invertir en espionaje de alta gama a personas que lo único que hacen es contar que se tomaron unas copas en el bar de la esquina con el amigo aquel que hace años no ven. Para eso no hacen falta cámaras ni micrófonos, ahí tienen el Facebook y esos ríos de dinero tirados a la basura bien podrían invertirse en creación de empleo,  o de modelos sociales más igualitarios y de mayor envergadura.

            Pero no, muchos países, firmes seguidores de este fracasado sistema económico insisten en encender sus cigarros con los billetes de quinientos euros… la gente es lo de menos.