Resultado de imagen de siluetas enla niebla

La vida entera existe solamente durante el tiempo que mis ojos la contemplan. Esos cabellos rebeldes enroscados de sensualidad acariciando su cuello, dando calor a sus orejas o jugando con sus dedos, abarcando el universo de mi atención inundándolo del olor a tibieza viva en mi atmósfera privada.

Los pómulos altos, los labios a medio camino entre una sonrisa y un te quiero que no termina de brotar, la nariz como pequeña espectadora de un paisaje que anhela recibir protagonistas.

Los ojos que a veces se cierran, parpadean, se abren, recorren el mundo a la izquierda o a la derecha, abajo o arriba cuando el flequillo imprudente y juguetón interrumpe nuestro silencio.

Tus manos suben hasta tu frente, levantan el flequillo, los ojos parpadean, la mano busca el cabello impertinente y no lo encuentra; torpe recorre frente, explora pestañas, empieza a ponerse nerviosa y el mundo se agita entre las piernas.

Al fin lo encuentra, se quita esa molestia y los labios dejan escapar una disculpa. Todo vuelve a la normalidad. El rostro sigue ahí, a veces cerca, otras un poco más lejos mientras la luz de los días va transformando sus tonos.

Ese instante que te miro es mi vida.