Resultado de imagen de pies caminando

El movimiento de sus dedos es nervioso, entre cortado, con suaves giros ascendentes o descendentes, de derecha a izquierda, tanteando la llanura de esos pies cansados, carcomidos por el tiempo, encallecidos por el sufrimiento milenario al que están condenados los pies de los caminantes.

Sabe que está siendo observado, que hay un par de ojos siguiendo todos sus movimientos, sin perder detalle de su labor.

Es consciente de que sus dedos tienen la responsabilidad de repartir el color sobre la piel cuidando de que sea uniforme.

Ahora, pensando en el color, fijándose en su tono pensó en quién escogía los colores, quién decidía si era un dorado oscuro o claro y de si cuadraba con su personalidad, con el carácter, la risa o el llanto del poseedor de los pies.

También con su andar. Ese era un dato importante, además de el camino que recorrería en sus día a día,  hasta atravesar la llanura que llaman vida.

No por eso dejaba de ser esencial su labor, si no cubría bien los pies, si no lograba una cobertura perfecta, se deteriorarían, se debilitarían y no alcanzarían las metas a que estaban destinados.