Resultado de imagen de trepas

          Los consejos de las abuelas se han quedado pálidos; no hay universidad, ni masters, ni especialización, ni siquiera gurús para ponerse a salvo de esta especie, que cada día refina sus técnicas y amplía sus territorios.

            Finalmente serán los trepas los únicos que sobrevivan, no ya a una guerra nuclear como se decía antes, sino que incluso, cuando los demás mortales se  hayan rendido a sus artimañas, serán ellos mismos los que se devoren entre sí, creando categorías y sub-categorías de trepas, como castas puedan existir en el reino de la ambición.

            Su efectividad radica en las mil caras que adoptan con suma facilidad, tan pronto están luciendo una corbata impecable mientras ofrecen un café con la mejor de sus sonrisas, casi que calculando el punto exacto en el que clavaran la estaca, saboreando de ante mano su triunfo, como armados de la más feroz de las miradas, con las que advierten que son letales, y que no hay ni que arrimarse a su territorio.

            También les ayuda, y de qué manera, los medios de comunicación, que en su afán por captar - ¿atrapar? - audiencias fomentan la competitividad brutal llevándola hasta extremos delirantes, montándoles un escenario de luces, colores, música, fantasía y por supuesto dinero a raudales, creando un mundo irreal pero terriblemente atractivo en el que todo el mundo quiere obtener ganancias a costa de lo que sea y de quien sea.

            En esta deprimente realidad, la felicidad no existe como una consecuencia espontánea de un estado de equilibrio, sino como la suma de los cadáveres de cándidos que van acumulando a su paso y de los billetes que inflan sus cuentas bancarias.

            Pudiera parecer en principio que el territorio de los trepas se limita a las grandes ligas, allí donde el dinero crece como la espuma, pero no es así, esta especie para desgracia universal, está en las oficinas, en los colegios, en el deporte, en las cocinas, en las cafeterías y en las aceras de esas maravillosas ciudades, donde hay que darse codo a codo todos los días por obtener un puesto en un servicio de transporte.

            Y como colofón, ahora cuando todo el mundo anda escaso, muy escaso de trabajo, los cursos que brillantemente ofrecen las instituciones contienen un 90% de algo llamado "comportamiento reactivo", según los entendidos, consiste en reaccionar rápidamente a un estímulo, ahí es todo, no solamente se deben tener conocimientos para desempeñar un cargo, sino que hay que  especializarse en ser "reactivos" para no ya solo conseguir un empleo sino sobrevivir en el.

            Negro panorama capea sobre el mundo, pues en vez de crear rechazo hacía esa actitud de los trepas, cada día ganan más adeptos, se están convirtiendo en modelos a imitar por jóvenes profesionales, que ven en ellos a una casta fuerte capaz de sobrevivir en este mundo, cada día ferozmente más competitivo.