26 de Diciembre, 2016, 6:22: Lady papaHablando de...

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… nos decía el autor en su inolvidable Rayuela, ¿se acuerdan? Qué emocionante es enamorarse, sentir vértigo, dolor de barriga y despertarse con el corazón en la mano mientras el cerebro inventa cómo eliminar segundos hasta el momento de ver al ser amado.

Cuánto se ha escrito, se escribe y se escribirá sobre ese sentimiento; pasado, presente y futuro del universo, cómo han cambiado las formas de expresión, las palabras, los códigos mediante los cuales mandamos mensajes al objeto de nuestra adoración, y sin embargo, los dolores de barriga,  los nervios y los sudores en la palma de la mano, siguen siendo tan antiguos como el hombre.

El amor tiene doble filo, nos hace cursis, reduce nuestra inteligencia, puede actuar como escudo o lanza, es el aliento que nos lleva a extremos insospechados o nos reduce a sombras lánguidas con la vista en el vacío mientras el tiempo pasa y los días van cayendo a nuestro lado, a veces, sobrevivimos a la enajenación gracias a esfuerzos heroicos, sin embargo no dejamos de sentirnos en un campo de guerra, de un lado el amor, del otro, todo  lo demás, no importa quien gane la partida, nosotros siempre perderemos, porque tarde o temprano el amor o su ausencia, se hará sentir con toda su fuerza.

 

Lo que si es cierto, es que no podemos olvidarnos de él por mucho tiempo  y menos ahora que el tiempo parece haberse acelerado vertiginosamente. Hasta hace unos años, en agosto empezábamos a ver corazones en las tiendas, cintas de color rojo, rosas en los maceteros, tarjetas con ositos, perritos, palomas sosteniendo corazones, flores, caritas felices y una larga serie de dibujos rebosantes de amor; ahora es en febrero, cuando apenas nos estamos curando de la resaca del fin de año, vienen y nos atacan las fiebres de ese sentimiento, pues no pudieron esperar hasta el noveno mes, y aquí nos hallamos otra vez inmersos en esa nube rosa y azucarada del amor, los que tienen pareja, haciendo planes para celebrar ese día de la forma más original posible y los que no la tienen también, pero sus planes dibujan escenas con la cabeza metida en agujeros insonoros, se acopian de reservas de oxigeno, de soporíferos líquidos, de mundos cerrados para poder sobrevivir a ese San Valentin, y a veces lo logran, sin embargo la victoria es pasajera… aún queda septiembre.

 

            Menos mal que siempre nos queda Cortázar: …" Moralista Horacio, temeroso de pasiones sin una razón de aguas hondas, desconcertado y arisco en la ciudad donde el amor se llama con todos los nombres de todas las calles, de todas las casas, de todos los pisos, de todas las habitaciones, de todas las camas, de todos los sueños, de todos los olvidos o los recuerdos."…(*)

 

(*) capítulo 93 - Rayuela - Julio Cortázar.

 

21 de Noviembre, 2016, 5:17: Lady papaHablando de...

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           Después de un exhaustivo paseo por las ofertas de empleo en diferentes medios, se ha llegado a la conclusión de que este lapso es el único que encuentra una opción de trabajo, que ni siquiera es buena. Sólo diez años. Las empresas quieren gente entre 25 y 35 años, ni muy jóvenes, ni viejos, porque en esta sociedad que irónicamente ha ampliado su perspectivas de vida hasta los 82,33 años, en las mujeres, únicamente ese grupo de elegidos tienen alguna opción, los demás ya pueden ir golpeándose la cabeza contra las piedras a ver cómo consiguen el sustento para ellos mismos y sus familias y si eres mujer, lo tienes claro. Estas lista.

            Así, mientras por un lado se logran avances, por el otro se destruyen las opciones para la mujer, que jamás lo ha tenido fácil, sus condiciones precarias e irregulares se acentúan con los años, manteniendo el  estado de feminización de la pobreza por siempre.

            No importan los títulos, la disponibilidad de tiempo y la agudeza en los negocios - el DNI y el género son implacables - de otro lado, según un informe publicado recientemente  por Infojobs Esade, "las empresas buscan empleados más flexibles en disponibilidad y movilidad, más adaptables en cuanto a áreas, menos exigentes y por supuesto más baratos". Aún así, a pesar de los logros conseguidos a través de la historia,  la mujer sigue llevando sobre sus espaldas el lastre de las cargas familiares. Para las empresas - según el mismo informe - esto es sinónimo de mano de obra que no está disponible un 100%, porque se supone que las mujeres tienen que compatibilizar su trabajo con las funciones del hogar tradicionales y el coste que esto representa no lo quieren asumir ni los empresarios ni el Estado.

            Así las cosas, las mujeres de cierta edad resultan prescindibles en caso de que surjan problemas económicos en la empresa. Resumiendo, la vida laboral de una mujer se reduce a diez, o a lo sumo quince años y en el colectivo van resurgiendo conceptos, que ya creíamos superados, como  que el lugar de la mujer está en la familia, que su salario es una ayuda y que por tanto debe estar satisfecha con trabajos a medio tiempo para poder combinar su profesión con su familia. 

            Hay excepciones por supuesto, hay mujeres que se destacan, que logran trabajar hasta el día de su muerte, que son valoradas, incluso revolucionarias, pero son excepciones, son casos aislados, en tanto que la gran mayoría ve con temor como pasan los años mientras contemplan sus títulos universitarios o de maestrías adornando las paredes de sus casas.

            No tenemos muchos motivos para estar contentas las mujeres hoy día, tampoco tenemos un momento de respiro, porque al menor descuido se nos van arrebatando derechos, se nos va reduciendo el espacio vital, vemos desaparecer oportunidades mientras vamos envejeciendo relegadas a papeles secundarios. 

19 de Octubre, 2016, 11:10: LadypapaHablando de...
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          Los consejos de las abuelas se han quedado pálidos; no hay universidad, ni masters, ni especialización, ni siquiera gurús para ponerse a salvo de esta especie, que cada día refina sus técnicas y amplía sus territorios.

            Finalmente serán los trepas los únicos que sobrevivan, no ya a una guerra nuclear como se decía antes, sino que incluso, cuando los demás mortales se  hayan rendido a sus artimañas, serán ellos mismos los que se devoren entre sí, creando categorías y sub-categorías de trepas, como castas puedan existir en el reino de la ambición.

            Su efectividad radica en las mil caras que adoptan con suma facilidad, tan pronto están luciendo una corbata impecable mientras ofrecen un café con la mejor de sus sonrisas, casi que calculando el punto exacto en el que clavaran la estaca, saboreando de ante mano su triunfo, como armados de la más feroz de las miradas, con las que advierten que son letales, y que no hay ni que arrimarse a su territorio.

            También les ayuda, y de qué manera, los medios de comunicación, que en su afán por captar - ¿atrapar? - audiencias fomentan la competitividad brutal llevándola hasta extremos delirantes, montándoles un escenario de luces, colores, música, fantasía y por supuesto dinero a raudales, creando un mundo irreal pero terriblemente atractivo en el que todo el mundo quiere obtener ganancias a costa de lo que sea y de quien sea.

            En esta deprimente realidad, la felicidad no existe como una consecuencia espontánea de un estado de equilibrio, sino como la suma de los cadáveres de cándidos que van acumulando a su paso y de los billetes que inflan sus cuentas bancarias.

            Pudiera parecer en principio que el territorio de los trepas se limita a las grandes ligas, allí donde el dinero crece como la espuma, pero no es así, esta especie para desgracia universal, está en las oficinas, en los colegios, en el deporte, en las cocinas, en las cafeterías y en las aceras de esas maravillosas ciudades, donde hay que darse codo a codo todos los días por obtener un puesto en un servicio de transporte.

            Y como colofón, ahora cuando todo el mundo anda escaso, muy escaso de trabajo, los cursos que brillantemente ofrecen las instituciones contienen un 90% de algo llamado "comportamiento reactivo", según los entendidos, consiste en reaccionar rápidamente a un estímulo, ahí es todo, no solamente se deben tener conocimientos para desempeñar un cargo, sino que hay que  especializarse en ser "reactivos" para no ya solo conseguir un empleo sino sobrevivir en el.

            Negro panorama capea sobre el mundo, pues en vez de crear rechazo hacía esa actitud de los trepas, cada día ganan más adeptos, se están convirtiendo en modelos a imitar por jóvenes profesionales, que ven en ellos a una casta fuerte capaz de sobrevivir en este mundo, cada día ferozmente más competitivo.


5 de Septiembre, 2016, 6:36: LadypapaHablando de...
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            En algunos países la experiencia es válida como parte importante del Curriculum, si has cuidado durante años a un familiar enfermo o con alguna minusvalía, esos años de dedicación y esmero te valen para optar a un puesto en sanidad, si has colaborado en una biblioteca escolar de forma gratuita, te vale para acceder a auxiliar de biblioteca, si has cuidado de hijos y nietos, también podrías optar a un trabajo remunerado en algún jardín de infancia.

            Pero de eso tan bueno no dan tanto en la mayoría de países. En el mundo laboral de hoy, con las aguas turbulentas del liberalismo arrasando con todo, ya no vale ni tener experiencia, ni no tenerla, a unos los rechazan por mayores y a otros por muy jóvenes y lo más irónico, es que cuando la gente se moviliza para exigir nuevas políticas o cambios reales, los gobiernos se enredan en estrategias para evadir el problema, dictan leyes, artículos, redactan memorandos, enumeran requisitos e imprimen tal cantidad de formularios para poder acceder a esos "puestos de trabajo", que cualquiera se desanima.

            A la gente solo le queda ir por libre, es decir trabajar por su cuenta, al principio se preocupa por averiguar las políticas referentes al trabajo autónomo, hay que pedir citas, hablar con uno y otro funcionario, rellenar documentos, presentar memorias, planes y proyectos cuyo destino es el fondo del cajón de los escritorios administrativos. Así que hartos de todo, se instalan en la ilegalidad. Hay que comer, ¿no?

            Otra puerta que se cierra, o que nos cierran en las narices. A los pobres mortales nos tienen agarrados por el cuello de manera que no nos podemos mover, sin embargo nos entretienen con millones de cursos intensivos de idiomas, de word, manejo de internet, redes sociales, macramé, pastelería, cocina internacional, masajes, peluquería, nos venden la idea de que entre más títulos tengamos, más opciones de trabajo nos llegaran, pero la verdad es bien distinta, pasan los días, los meses, los años y como en "El coronel no tiene quien le escriba",  nosotros no tenemos quien nos contrate y la vida se nos va.

            No tengo muy claro qué es lo que quieren de nosotros, para qué les servimos, qué desean que hagamos y lo qué es peor, por qué nos vigilan. ¿De qué tienen miedo? Les es más rentable invertir en espionaje de alta gama a personas que lo único que hacen es contar que se tomaron unas copas en el bar de la esquina con el amigo aquel que hace años no ven. Para eso no hacen falta cámaras ni micrófonos, ahí tienen el Facebook y esos ríos de dinero tirados a la basura bien podrían invertirse en creación de empleo,  o de modelos sociales más igualitarios y de mayor envergadura.

            Pero no, muchos países, firmes seguidores de este fracasado sistema económico insisten en encender sus cigarros con los billetes de quinientos euros… la gente es lo de menos.

17 de Junio, 2016, 6:50: ladypapaHablando de...


Si metemos nuestras normales narices en la enmarañada trama del poder no cabe duda de que saldremos escaldados, atónitos y tremendamente frustrados ante la solidez de esa tela de araña - ahora llamada carrusel - que ha logrado construir generaciones de individuos títere de los que se vale para disfrutar de sus feudos como reyezuelos de caricatura.

Hombres y mujeres sin conciencia y sin valores que no dudan en clavar su aguijón cuando ven amenazados sus territorios de poder, así, la sociedad está contemplando un reality show de acusaciones mutuas con un 100 por ciento de audiencia a la expectativa de saber no ya quien está metido en el ajo, sino por la curiosidad y la débil esperanza de que haya alguien honrado, al menos uno, que nos devuelva la confianza en la humanidad y en nuestro sistema político.

Al negocio de la salud, de las basuras, del reciclaje, la minería, las obras civiles, los tejemanejes para consecución de votos, contratos, prebendas, pensiones, casas, carreteras, se le suman los deportes, licenciaturas, jueces y abogados y en este galimatías no se encuentra fácilmente a nadie que no haya sido tocado y tentado por el olor del dinero.

En los últimos capítulos de este show mediático hemos podido contemplar una nube de dedos acusadores, que han pululado como moscas revoloteando en las inmediaciones de la fiscalía general de la nación, gritando nombres a diestra y siniestra con el vano intento de exculparse mientras citan nombres, circunstancias, fechas, cantidades astronómicas de dinero, exhibiendo pruebas implicando en una eterna letanía a todo aquel que está al alcance de su dedo acusador.

la avalancha de información parece desbordar las instalaciones de la fiscalía y los investigadores se han puesto a la tarea de armar ese puzzle de nombres y cargos públicos que implican no solo a una persona sino a todo su entorno, desde familiares hasta colegas de despacho en una tarea digna de súper héroes, mientras los ciudadanos vemos menoscabados no solo nuestros recursos sino nuestra inteligencia. Nadie puede sentirse indiferente ante lo que está sucediendo, es vergonzoso e indignante contemplar ese carrusel de acusaciones que semeja los circos romanos en pleno siglo XXI.

Nuestra decadencia es ya irremediable, esta sociedad traga entero todo lo que le pongan en pantalla, como si no tuviésemos bastante con el fútbol, las reinas de belleza, la lucha libre, los macabros capítulos de mil maneras de morir, la elección del papa, los entierros de presidentes, tenemos que ver en nuestros ratos de ocio las acusaciones verduleras de todos los implicados en este carrusel del yo acuso, tu acusas, nosotros acusamos y vosotros la guindáis.

Dicen que no hay mal que dure cien años, pero me temo que, si esto llegara a suceder, no habrá ya cuerpo que resista tal locura, a menos que triunfe la inteligencia.

19 de Mayo, 2016, 6:38: LadypapaHablando de...
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Ultimamente no hacemos otra cosa que hablar de las nuevas tecnologías, nuestro lenguaje se ha llenado de abreviaturas como apps., net., com., etc. etc. y cada persona que conocemos nos habla de que está trabajando en una app. ya sea para encontrar gasolineras más baratas, las mil formas de hacer una tortilla, aplicaciones que nos ahorran el trabajo de aprender otro idioma, juegos de todos los tipos inimaginables, fotos que parecen viejas o recién traídas del futuro más remoto, reconocimientos de voz, de gestos, de música, de amistades y de amor.

Entre toda esta tela de araña nos movemos pegajosamente, nuestras relaciones personales se vuelven difíciles, se llenan de silencios, o de movimientos de cabeza que intentan asentir indicando que entendemos lo que nos rodea, que además compartimos los gustos de nuestros amigos pero en realidad estamos deseando el momento de despedirnos y alejarnos de toda esa palabrería que reemplazó el placer de compartir experiencias carnales, placeres sensuales, comidas picantes o pelís maravillosas.

Con la cabeza gacha, vamos caminando hacía nuestro refugio particular mientras pensamos en lo que está pasando, hace tiempo que no conocemos a alguien que esté en silencio unos segundos, que nos hable de los personajes de un libro y no de la aplicación que se bajó para poderlo leer o de un concierto, o de una receta que le salió mal. No, todo es perfecto dentro del mundo de las apps., los seres humanos hemos encontrado el aliado ideal; felices en la certeza de que no nos fallará nunca y que cada día trabaja para complacernos, llenar nuestras carencias y satisfacer todas nuestras necesidades. ¡Todas!

Así que vivimos en un mundo perfecto, ya no nos sentimos solos porque en el mundo .com se ha eliminado la soledad, el aburrimiento, la ignorancia, la mediocridad, la falta de cultura, la amistad, el sexo y por supuesto, el silencio.

Contrariamente a lo que pudiera pensarse a estas alturas del relato, no es que odiemos las .com, ni las apps., ni ninguna de esas abreviaturas, al contrario, mientras caminamos derecho a casa, chateando con los amigos y sacando una foto al perro que está aullando junto a la farola para ponerla en el Facebook y contárselo a nuestros amigos, de repente nos asalta un miedo pavoroso, y si a alguien se le ocurre inventarse una app. devoradora de todas las abreviaturas punto com… ¿qué pasaría? Sería algo así como el vetusto come cocos corriendo ávido detrás de todas las apps. que encontrara en su camino para devorársela y cada vez que se tragara una, el mundo estallaría en un silencio absoluto, una bomba roja explosionaría en destellos rosas y seguramente el hombre volvería a escuchar su propia voz, salida de su garganta y no del Iphone. A ver si es verdad y alguno se inventa esa maravilla. Quizás no llegaría a hacerse millonario, ni muy popular, igual que este artículo, al cual ya le estarán colocando una mano con el dedo hacía abajo - o en otras palabras el no me importa.com -, seguida de una etiqueta: ya no me gusta, pero no dudo que esta app. le haría un gran bien a la humanidad en su imperfección.


Por: Ladypapa

19 de Marzo, 2016, 8:29: LadypapaHablando de...


Insisten los profesores de artes en que todo nace de la mancha, del caos y el sinsentido, dicen que es el punto de partida para llegar a alguna parte. Ese principio brinda a los alumnos un pretexto para enfrentarse a la inquietante página o lienzo en blanco, esa nada imponente que es capaz de anular la inteligencia - el miedo es un arma letal - así, cuando el artista ensucia el lienzo o la página, se ve ante la inminencia de observar. Éste se toma su tiempo, mira esa mancha sobre la superficie limpia y las preguntas empiezan a abrirse paso en su mente, ya sea en forma de sombras caprichosas que, vistas con los ojos entornados adquieren rostros interesantes, o texturas plenas de sutilezas, es ahí donde empieza la obra. El resto es trabajo, dedicación, tiempo y paciencia. 

Esto es lo maravilloso del arte, te obliga a observar, a darte tu tiempo, te pone frente a frente con los miedos, las angustias, lo aprendido y la necesidad de re-aprender. 

La observación conduce a la humanidad a reflexionar sobre su pasado, su condición actual, y sus posibilidades de futuro; impulsa a los seres humanos a sobrepasar metas sopesando en una balanza imaginaria el mundo concreto y el abstracto que todo ser humano lleva dentro de sí. A partir de ahí, está en nuestras manos crear lo que seremos capaces de hacer con ese tiempo que llamamos vida. 

Sin embargo, la sociedad, con sus afanes diarios ha llenado los cerebros de tal barullo de cosas reemplazando lo abstracto, limitando nuestra vida a la cantidad de objetos que poseemos, hemos desarrollado bestialmente el sentido del tacto hasta el punto de que consideramos que solo lo que podemos abarcar con nuestras manos existe, lo demás son ilusiones, migajas que hay que esconder debajo del mantel. 

Lo peor de todo es que en el fondo nos damos cuenta que no somos felices, elegimos mal a nuestros gobernantes, firmamos contratos vejatorios, miramos para otro lado en casos de violencia, nos refugiamos en nuestros pequeños mundos para no ver lo que sucede a escasos centímetros de nosotros, tenemos miedo de involucrarnos, de comprometernos. Nos enseñaron a vivir con los ojos cerrados fingiendo que los tenemos abiertos, y no tenemos conciencia de que el OTRO existe a nuestro lado y que ese otro también tiene sentimientos, derechos y libertades que chocan una y otra vez con las nuestras. 

Esta es la paradoja de nuestro tiempo, por un lado se valora la observación, el análisis, el pensamiento, la libertad, pero por otro lado el afán de poseer crece hasta el punto de anularnos, el resultado: una sociedad insatisfecha, amargada, resentida mordiéndose la cola eternamente incapaz de romper el círculo vicioso que la está conduciendo  a la aniquilación. La humanidad en estos momentos se halla frente a la gran mancha, lo que salga de ahí depende de ella. ¡Nada más!

30 de Enero, 2016, 6:51: Lady papaHablando de...


Hace muchos años - como empezaría cualquier cuento de hadas - un señor llamado Abbie Hoffman editó de su propio bolsillo un libro lleno de consejos para hacerles el quite a los deudores, y sí, vivir gratis, aunque parezca increíble y no tenga final feliz.

Hoy, algunos de ellos están obsoletos, incluso producirían risa por su candidez, pero la sabiduría popular puede con todo y se reinventa cada día. La falta de trabajo y de oportunidades ha creado un estilo de vida denominado rebusque y todos los que vivimos con el alma atravesada en la garganta ya sea porque en cualquier momento nos despiden sin motivo o porque los compañeros nos mueven la butaca cada segundo, tenemos que arreglárnoslas con sistemas de ahorro inverosímiles para poder llegar a fin de mes.

En este caldo de cultivo, suelen crecer como mala hierba, desde pitonisas con serpiente al cuello hasta guapísimos y guapísimas comerciantes que pretenden ayudarnos a conseguir un trocito de cielo en la tierra insistiéndonos machaconamente y como si de un coro religioso se tratara el famoso TU PUEDES y demás lindezas. sin embargo, navegando un poco por esa especie de mundo alternativo que es Internet, se ha podido comprobar que si se tiene la paciencia suficiente y el tiempo para buscar lo que se desea o necesita, cualquier persona puede ahorrarse unos cuantos miles, usando el método del intercambio.

En internet se encuentra todo lo que nos imaginemos, desde aprender a leer hasta manejar una nave espacial y no cobran por ello, compartir vacaciones, hoteles y hasta sofás en las antípodas de nuestra ciudad, alimentos, ropa, conocimientos, consulta psicológica, médica, terapias alternativas, trucos para hacer la declaración de renta, también como cometer delitos y formas de burlar a la justicia. Internet es el universo creado por el hombre y en él habita todo lo que el ser humano pueda desear, está además al alcance de la mano y las nuevas generaciones vienen ya con genes virtuales incorporados a su ADN, esa es nuestra realidad.

Como siempre los más listos sacan provecho de esa información, alguna gente puede vivir intercambiando cosas para sobrevivir, se basan en la premisa de que si tu sabes hacer algo, o eres bueno para determinada tarea, siempre habrá en el mundo alguien que necesite de lo que tu haces y se produce el intercambio: por ejemplo, yo se Mandarin y alguien desea aprenderlo. Yo le enseño a cambio de clases de español o de que me haga la declaración de renta. En este nuevo orden de cosas el concepto del dinero desaparece, pero también obliga a un nuevo modelo de ser humano y ahí radica el problema, porque somos imperfectos, queremos vivir gratis, pero tras ese concepto subyace en el inconsciente el deseo de adquirir posesiones cada vez más, a corto plazo y para sentirse superior a los demás. Por eso, ojo con lo que encuentra en la red, ya se que esto empezó como un cuento de hadas, pero advertí: No lo es, igualito que internet.


4 de Enero, 2016, 7:17: LadypapaHablando de...


Dicen que si tuviéramos la oportunidad de ver las cosas al revés de lo que son en realidad, el cerebro tardaría tres días en adaptarse convirtiéndola en algo tan común y normal como antes, así las cosas, el mundo sólo sería asombroso cada tres días.
    Algo similar sucede con las redes virtuales, al principio son una novedad, todo aquél que participa activamente en sitios como Facebook o Twitter, procura dar a conocer lo mejor de sí mismo, se inventa o copia frases celebres, máximas filosóficas, escoge sus mejores fotos y las comparte con todo el mundo.
    Las redes nos conectan con personas que nos brindan la ocasión de sentirnos especiales, nos unen bajo propósitos u objetivos altruistas, como las llamadas a la huelga, las peticiones por un mundo mejor, la protesta e invitación a la desobediencia ante los mecanismos sociales que intentan encerrarnos en aldeas globales aniquilando el pensamiento propio.
    Eso está muy bien, gracias a ellas hemos podido vislumbrar que tal vez tenemos una posibilidad de libertad de expresión y de actuación, sin embargo todo se resume a un instante fugaz, a un periodo de tiempo que aunque alcance a grandes audiencias apenas si logra arañar una realidad que no se rinde porque cuenta con un aliado valiosísimo en su lucha contra el pensamiento, ese aliado no es más que la rutina, el "establishment" que nos aplasta a pesar de los esfuerzos que hacemos para protegernos.
    Basta con seguir todos los días las redes para darnos cuenta que hay períodos de inteligencia brillante pero a medida que pasan las horas, nos vamos encontrando con las mismas frases copiadas una y otra vez, con las mismas fotos trucadas, con las mismas noticias sobre la corrupción en cualquier lugar del planeta,  una mano con un dedo en alto que nos dice que a miles de personas también le gusta eso y nada más, el efecto sorpresa desaparece.
    Durante tres días, hagan el cálculo, podemos sentir asombro, podemos cambiar el mundo, luego el cerebro se adapta y volvemos a sentir el peso de la realidad, aunque sea al revés, está se convierte en la pesada loza que llevamos a cuestas, es nuestra condición de seres ávidos de experiencias, de conocimientos, de aventura, que cada vez exigimos más novedad, más excitación y exaltación como si padeciéramos de un hambre devoradora que consume todo a su paso sin asimilarlo siquiera, no tenemos tiempo para eso, no podemos masticar doce veces por el lado derecho de la mandíbula y otras doce por el izquierdo porque nos quedamos atrás y eso es algo que no nos podemos permitir.  Tragamos rápido, devoramos, desesperamos por lo novedoso sin alimentarnos debidamente, consumimos días y con los días se nos va la vida sin que hayamos vivido de verdad, sin una huella histórica que muestre a las nuevas generaciones lo que hicimos en nuestro paso por la tierra, porque cuando el mundo virtual estalle, toda la información que contiene desaparecerá sin dejar testimonio de nuestro paso, seremos los humanos de las palabras perdidas.   
7 de Octubre, 2015, 7:18: lady papaHablando de...
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            Ya es hora de irse a la cama, ya las pestañas se están enredando y los párpados parecen de piedra, así que nos arrastramos como mejor podemos hasta nuestra habitación, cumplimos con nuestros rituales de limpieza hasta que finalmente abandonamos el cuerpo entre las sábanas.

            Solo que un instante antes de desaparecer de la realidad, nuestro libro de cabecera nos hace una seña y nos obliga a revisar sus páginas, a buscar la marca que habíamos dejado la noche anterior y a recordar que fue lo último que leímos.

            Es el instante de la magia; el borrador de rutinas actúa por reflejo, dejamos de ser nosotros mismos para ser él, o la protagonista de la historia que brota de las páginas, lloramos o reímos, nos enfurecemos o por el contrario nos enorgullecemos, cualquiera que sea el sentimiento o la emoción que despierte nuestra inteligencia, es bienvenida, siempre, siempre nos reconforta, nos enseña nos ejemplifica o nos distrae.

            Por eso precisamente sólo debemos irnos a la cama con aquel libro que nos gusta o nos interesa a nosotros, ese que elegimos como si una mano invisible nos guiara en el momento de comprarlo o bajarlo del ebook, ese es el libro perfecto, no nos dejemos engañar por palabrería ramplona o publicidad ladina, pero ¿cómo estar seguros completamente de que fue así y no obedeciendo a actos conductivos?

            Ahí radica el reto humano por excelencia, se llama libre albedrío y muchos lo utilizan para justificar paparruchas seudointelectuales; no hay que llamarse a engaño, afortunadamente, mucha gente elige por sí misma, claro, a veces se equivocará y lamentará haberse gastado su dinero en vano, pero la mayoría de las veces acierta y lo disfruta; sin embargo, qué viento traicionero impulsa la mano del individuo cuando se trata de lo social, o lo común, qué monstruos poderosos se apoderan de su libre albedrío para llevarlo por senderos torcidos donde todos, absolutamente todos perdemos.

            Si el ser humano es social por genética, habría que deducir que también es su propio enemigo, que desperdicia su tiempo vital con alharacas inofensivas, con actitudes indolentes o egoístas hasta el delito y sin embargo, ese individuo antes de entregarse al sueño, posiblemente lea las obras que han inmortalizado sus congéneres. Paradoja insólita pero por ello mismo, esencia de nuestro ser vital, eso es lo que hace maravillosa a la humanidad en su imperfección, por ello mismo, también, cada noche, deberíamos pensar muy bien con cual nos vamos a la cama.

            Usted elige.


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